17 Sep Telepresencia y la Exploración del Mar profundo: la Democratización del Océano
En el 2008 solo 64 instituciones entre universidades y centros de investigación del norte global tenían las capacidades de conectarse a la telepresencia de las expediciones del mar profundo en vivo. Se requería de una conexión de 2 Gigabytes por segundo, lo que requería de canales especiales aparte de los servicios comerciales a internet. Para lograr la telepresencia, las embarcaciones necesitaban de una antena especial para conectarse a un satélite estacionario que enviaría la señal hasta una antena en tierra localizada en la Universidad de Rhode island quien la enviaba por internet2 hacia quienes tuvieran la capacidad de recibir la enorme cantidad de datos por segundo.
Los institutos que tenían estas conexiones generalmente organizaban salas con al menos tres pantallas enormes para ver en vivo las imágenes que capturaban las cámaras de los vehículos operados remotamente (ROV por sus siglas en inglés) así como los datos de los sensores que miden las condiciones ambientales. Logre conocer la sala que tenía la Universidad de Hawái y era realmente impresionante. Además de las imágenes y el audio, contaban con un sistema para comunicarse directamente con los tripulantes y científicos a bordo de las expediciones. Así como la expedición exploraba 24/7, desde las estaciones en tierra los científicos también se turnaban para seguir la expedición, ayudar en las identificaciones y pedir una muestra en físico cuando fuese el caso.
Los créditos de hacer esto posible están entre el Ocean Exploration Trust desde el Nautilos R/V, fundada por el explorador Robert Ballard, y por la NOAA con el Okeanos explorer. Sin embargo, un salto cuántico se vino a dar cuando intervino el Schmidt Ocean Institute con el Falkor, y otras embarcaciones, pues, dada la afinidad de sus donantes con Google, hicieron posible transmitir la telepresencia por Youtube.
En pleno auge de las redes sociales, esto permitió una democratización de la información de las expediciones del mar profundo más costosas de la tierra, totalmente con acceso a abierto a cualquier parte del mundo. Un enorme acierto para un planeta que tiene un solo gran océano y donde su mayor área son aguas de alta mar sin jurisdicción en ningún país. Esto cambio totalmente las reglas del juego, las redes de científicos crecieron por todo el mundo y la exploración del mar profundo que estaba por debajo del 5%, está llegando cómodamente al 20% y los hallazgos de nuevas especies ocurren por decenas en cada expedición. Cada una de estas instituciones logra con mucho esfuerzo llevar a cabo unas cinco expediciones al año. Pese a esto, la participación sigue totalmente abierta a la colaboración y si los países coinciden con el área foco de la exploración, se abren convocatorias para que sean organizadas por exploradores y científicos locales. Colombia, por ejemplo, ganó una de estas convocatorias pero las autoridad marítima negó el ingreso de la expedición que salía a costo 0 para Colombia (ver detalles: https://www.elespectador.com/ambiente/blog-el-rio/la-expedicion-al-oceano-profundo-que-colombia-desaprovecho-habra-una-segunda-oportunidad/)
La idea no es lamentarnos indefinidamente por esta experiencia sino asegurarnos de que no nos vuelva a ocurrir. Las razones del por qué debemos abrirnos a la cooperación internacional para explorar el mar profundo, saltan a la vista en las expediciones desde principios del año pasado organizadas desde Suramérica. A finales del año pasado se exploró la cordillera de Nazca con hallazgos nuevos para la ciencia que superaron años de expedición del mar profundo. Más recientemente, en el cañón submarino del mar del Plata, con hallazgos igual de sorprendentes se hizo un logro sin precedentes en Latinoamérica.

NOAA Ocean Exploration, 2022 ROV and Mapping Shakedown
La expedición capturó a la gran audiencia con más de 17 millones de usuarios que se conectaron durante toda la expedición. Las redes se inundaron de imágenes de hermosas criaturas del mar profundo y los memes de una carismática estrella de mar roja, muy nalgona, le dieron la vuelta al mundo (“la estrella Patricio [personaje del dibujo animado Bob esponja] sí existe”). Incluso en Colombia influenciadores de opinión y el arte hacían varias entradas al día sobre esta expedición. El público estaba por fin descubriendo lo que hay en los océanos más allá de las playas. En un país como Colombia donde casi la mitad de su territorio es océano estamos en mora de descubrirlo y socializar con los colombianos: de que el océano sea parte de su cosmovisión.
